Propósito: Revisar y sistematizar buenas prácticas en educación sexual dirigidas a familias de personas con discapacidad intelectual, con el fin de fortalecer su rol en la promoción de autonomía, prevención de riesgos y desarrollo integral.
Hallazgos: Las experiencias revisadas han logrado mejorar la comunicación familiar, fomentar la autonomía de las personas con discapacidad intelectual y prevenir situaciones de abuso, siempre que los contenidos se adapten a las necesidades cognitivas y se garantice la participación activa de las familias. Se concluye que estas prácticas deben consolidarse en políticas públicas y programas sostenibles para asegurar continuidad y mayor alcance.